La enigmática máquina de Antikitera
El descubrimiento, al inicio del siglo XX, del más complejo instrumento tecnológico de la antigüedad conocido hasta hoy: la máquina o el mecanismo de Antikitera, permite que tengamos acceso a toda una historia que nunca pensamos que existiera.
En 1900, el buzo Elias Stadiatos tuvo una sorpresa: a una profundidad de poco más de
El artefacto más valioso recuperado de este cargamento pasó inicialmente inadvertido. Cuando lo retiraron de las aguas, era algo como una caja de madera carcomida, de tamaño aproximado a una caja de zapatos. Debido a las precarias condiciones, el objeto pronto se deshizo en pedazos, pero por otro lado esto permitió que quedaran expuestos algunos engranajes, y el artefacto pasó a ser conocido como el mecanismo de Antikitera. Mediante las inscripciones en griego fue posible determinar que fue
Se pensó que era un astrolabio, aunque había quienes argumentaban, con razón, que las inscripciones eran demasiado complicadas para un mecanismo de este tipo. Otros investigadores sostenían que los griegos del siglo I a.C. ni siquiera podían construir un astrolabio.
En 1951 Derek Price fue al Museo Nacional en Atenas para analizar por sí mismo el mecanismo. Él estaba familiarizado con la construcción de astrolabios medievales, y comenzaría una larga serie de investigaciones.
Todos los más de 30 engranajes que componen el mecanismo original parecen haber sido cortados de la misma placa de bronce con una pequeña cantidad de latón, con dientes simples compuestos de triángulos con un ángulo de 60 grados en cada uno de ellos, y por lo tanto intercambiables. A partir de los engranajes, Price conjeturó que el giro de un engranaje motriz, ya perdido, movía todos los otros que llevaban los punteros e indicaban el movimiento de los cuerpos celestes a lo largo del tiempo.
La reconstrucción de Price se puede ver (mediante simulación en Java) en: http://www.mathlab.sunysb.edu/~tony/whatsnew/column/antikytheraI-0400/kyth5.html
El mecanismo sería así una especie de simulador capaz de indicar y vaticinar las posiciones celestes en cualquier fecha, simplemente con girar una manivela para el frente y otra para atrás. Este giro podría ser incluso automatizado, representando el cielo junto con un reloj de agua.
Más de 20 años después de iniciar su trabajo, teniendo como base fotografías recientes de rayos X y rayos gamma del objeto, Price publicaría su trabajo final sobre el mecanismo, decodificándolo para saber cómo funcionaba originalmente. Según esta reconstrucción, el mecanismo de Antikitera era un arreglo de engranajes creados y dispuestos para indicar las posiciones del Sol y la Luna de acuerdo con el calendario.
La reconstrucción revela construir el mecanismo de Antikitera significó trabajar a partir de una serie de tablas astronómicas con precisión admirable para pueblos que observaban el cielo sin telescopios. Eran tablas que los griegos deben haber heredado de los babilonios. Observando las tablas, los ciclos astronómicos se hacen más claros.
El mecanismo de Antikitera incorpora la razón astronómica de 254/19, lo que es una excelente aproximación al valor real, irracional, con un error aproximado de sólo una parte en 86 mil. Esta proeza sugiere que al observar y compilar tablas astronómicas pudieron haber percibido el ciclo de 19 años de equinoccios, solsticios y fases de la Luna. Diecinueve años equivalen a 235 + 19 = 254 revoluciones de
Aplicar la proporción de 254/19 con engranajes no es tarea fácil, y aquí entra el notable aspecto tecnológico del mecanismo. Con engranajes simples de eje fijo, por más complejos que se hagan los arreglos, estamos limitados a multiplicaciones y divisiones de números. Para efectuar adiciones y sustracciones en nuestra pequeña computadora mecánica, necesitamos de un enorme avance tecnológico: el engranaje diferencial.
El uso moderno y más cotidiano del engranaje diferencial es en los automóviles, en donde permiten que las ruedas de cada lado del coche giren a velocidades diferentes, con una distribución proporcional de tracción de eje. Un diferencial es, básicamente, un engranaje de eje móvil capaz de girar libremente entre otros dos. Este engranaje diferencial fue inventado por James Starley, en 1877.
Según Price, el mecanismo de Antikitera incorpora de forma ingeniosa un engranaje diferencial, y sería un dispositivo de navegación que, movido con cuidado, siempre apuntaba al sur a partir de un movimiento diferencial de sus dos ruedas.
Según el profesor Christopher Zeeman, el mecanismo de Antikitera sería la culminación de la siguiente evolución del conocimiento: primero los astrónomos babilonios observaron los movimientos celestes como se ven desdela Tierra. Después, los matemáticos griegos crearon formulas y cálculos para describir tales movimientos. Entonces vinieron los ingenieros griegos, que crearon modelos mecánicos para reproducir esos movimientos, siendo el mecanismo de Antikitera un ejemplo. Con la ayuda de estos modelos, los estudiantes aprendieron astronomía hasta culminar en Ptolomeo, que al final del 150 d. C. habría interpretado la mecánica celeste como una reproducción literal de esos mecanismos, proponiendo nada menos que esferas celestes girando alrededor de la Tierra.
Tag: Arqueología

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